Impulsadas por el Reglamento de Productos de Construcción (RPC) revisado y la introducción del Pasaporte Digital de Productos (DPP), las reglas del juego están cambiando. No se trata solo de ajustes graduales a las políticas existentes; es un cambio fundamental en la forma en que los productos se diseñan, fabrican y rastrean.
Si usted es fabricante o promotor, el tiempo ya corre en su contra. Con una implementación gradual que comienza en 2026, la transición de las iniciativas "verdes" voluntarias a los informes ambientales obligatorios y verificados ya no es una perspectiva lejana; es un imperativo empresarial.
En las salas de juntas de toda Europa existe una palpable sensación de urgencia, aunque a menudo se ve empañada por la confusión. Muchos en el sector de la construcción entienden que la sostenibilidad es el objetivo, pero la hoja de ruta está plagada de acrónimos que suelen utilizarse indistintamente.
Lo vemos todos los días: un productor cree que su Huella de Carbono de Producto (PCF) interna es suficiente para ganar un contrato, solo para descubrir que el promotor exige una Declaración Ambiental de Producto (EPD) verificada por terceros. O un constructor asume que el Análisis de Ciclo de Vida (LCA) es simplemente otra forma de llamar a la huella de carbono.
Esta confusión es más que un error lingüístico; es un riesgo comercial. Sin un conocimiento claro de estas herramientas, las empresas podrían enfrentarse a:
Para las empresas de construcción, la provisión de datos detallados y verificados está pasando de ser una ventaja competitiva de marketing a una necesidad regulatoria absoluta.
Si pertenece al sector del entorno construido —como promotor, contratista principal o inversor en infraestructuras—, su mundo se está volviendo dependiente de los datos. Ahora se le exige responsabilidad por el Potencial de Calentamiento Global (GWP) de todo su proyecto. Para cumplir con sus propios objetivos de descarbonización y con la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), necesita datos granulares y verificables de cada eslabón de su cadena de suministro.
Sin datos verificados (EPD) de sus proveedores, calcular el impacto ambiental del ciclo de vida de un edificio nuevo resulta imposible. Los inversores y reguladores ya no aceptan estimaciones; exigen transparencia en la cadena de suministro y una divulgación de carbono que resista cualquier escrutinio.
Para prepararse para 2026, primero debemos aclarar el panorama. Aunque estos cuatro términos están relacionados, cumplen propósitos muy diferentes en el camino hacia productos de construcción sostenibles.
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Evaluación |
Qué es |
Qué cubre |
Uso principal |
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Análisis de Ciclo de Vida (LCA) |
La metodología científica. |
Amplio: Acidificación, uso de agua, agotamiento de la capa de ozono y carbono, entre otros. |
I+D interna, base para las EPD y puede comunicarse externamente (con verificación de terceros). |
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Huella de Carbono de Producto (PCF) |
Un subconjunto del LCA. |
Estrecho: Se centra específicamente en el cambio climático o el GWP (Potencial de Calentamiento Global). |
Benchmarking interno del impacto de carbono. |
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Declaración Ambiental de Producto (EPD) |
El "pasaporte" verificado. |
Resultados completos del LCA, estandarizados y verificados por terceros. |
Transparencia B2B, cumplimiento de la UE y licitaciones de proyectos. |
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Pasaporte Digital de Productos (DPP) |
El sistema digital para almacenar, portar y comunicar datos a lo largo del ciclo de vida del producto. |
Datos de la EPD e información sobre circularidad (p. ej., reparación, eliminación, sustancias químicas, origen del material). |
Cumplimiento regulatorio, como el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) de la UE, transparencia para el consumidor y reciclaje al final de la vida útil. |
Un LCA es una evaluación integral del impacto ambiental de un producto a lo largo de toda su vida útil, desde la extracción de la materia prima hasta su eliminación al final de la vida (de la cuna a la tumba). Por su parte, el PCF es esencialmente el capítulo dedicado al "cambio climático" de dicha evaluación. Mientras que el PCF es vital para entender su huella de carbono, un LCA es más amplio y analiza cómo un producto afecta a la calidad del agua, la acidez del suelo y el agotamiento de los recursos, entre otros factores.
Piense en la EPD como la "etiqueta nutricional" de los materiales de construcción. Es un documento transparente y estandarizado que ha sido verificado por una tercera parte independiente y no incluye información confidencial. La EPD proporciona los datos específicos de desempeño ambiental (como la huella de carbono), los cuales, junto con información adicional como la composición del material y su reciclabilidad, nutren las secciones ambientales del DPP. El DPP hace que los datos de la EPD sean accesibles de manera efectiva para los actores de la cadena de valor, desde las empresas de suministro hasta los consumidores y recicladores.
A ojos de la UE y de los grandes contratistas, la EPD es la única "moneda" que cuenta. Esta permite:
La transición hacia la edificación sostenible y el cumplimiento obligatorio no tiene por qué ser abrumadora. El éxito reside en una estrategia proactiva de tres vertientes.
El RPC revisado y el Artículo 6 están transformando la industria. Como fabricante de productos, debe dejar de ver la sostenibilidad como una tarea de responsabilidad social corporativa (RSC) y empezar a considerarla como una función central de cumplimiento.
En un mundo de informes obligatorios, los datos "suficientemente buenos" ya no bastan. El compromiso con la recopilación de datos de alta calidad a través de las EPD genera una confianza radical con sus clientes. Cuando un promotor busca reducir sus emisiones de Alcance 3, se inclinará por el proveedor que pueda ofrecer una EPD verificada y lista para el entorno digital, en lugar de uno que ofrezca afirmaciones vagas de ser "ecológico".
El enorme volumen de datos necesarios para la gestión de materiales sostenibles es demasiado vasto para las hojas de cálculo. Es necesario evaluar plataformas digitales que puedan agilizar el cálculo de los LCA y la gestión de su cartera de EPD. Las herramientas digitales son la columna vertebral del Pasaporte Digital de Productos, garantizando que los datos de sus materiales de construcción sean accesibles, precisos y estén listos para la fecha límite de 2026.
La fecha límite de 2026 para las huellas de carbono de productos y los datos ambientales verificados no es solo un obstáculo que superar; es una oportunidad para liderar. Al adoptar las EPD y comprender los matices del Pasaporte Digital de Productos, no solo está cumpliendo con la normativa de la UE, sino que está asegurando su lugar en un futuro donde la transparencia es el principal motor de valor en la industria de la construcción.
Nuestros expertos pueden ayudarle a encontrar las herramientas adecuadas, como los ACV, las PCF y las DAP verificadas por terceros, que mejor se adapten a su cartera de productos y a sus objetivos de descarbonización.