El siguiente artículo fue publicado originalmente en el sitio web We Act Challenge
en inglés y su versión en español fue traducida por South Pole.
Lea el artículo original aquí

El camino hacia un futuro sostenible no es sencillo. Parece que tan pronto como descubrimos una forma de limpiar la mitad del plástico de los océanos en los próximos cinco años, la deforestación en el Amazonas comienza a aumentar drásticamente. Si bien la voz de los jóvenes hace un llamado enérgico a la acción, los políticos todavía están discutiendo sobre cuán sólida es la ciencia climática.

Sin embargo, la Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC, Patricia Espinosa, instó a los líderes mundiales a aprovechar todas las oportunidades disponibles actualmente para avanzar: “La gente exige resultados, ya sea en internet o en las calles, y debemos demostrar que estamos asumiendo la responsabilidad”.

Para reducir las emisiones de carbono y mitigar los impactos ambientales, económicos y sociales, se requiere el trabajo en equipo a escala mundial. Los políticos pueden estar en un punto muerto, pero el resto de nosotros estamos avanzando en los asuntos concernientes a la mitigación del cambio climático, e implementando las herramientas y medidas disponibles para garantizar un futuro más limpio y sostenible para todos. El reloj está corriendo.

Una de las medidas voluntarias más ampliamente implementadas disponibles que permite a empresas e individuos actuar en la actualidad es la compensación del carbono. Si bien la compra de compensaciones de carbono siempre debe verse como un segundo paso después de reducir las emisiones, es una herramienta útil y necesaria. Los políticos suelen pronunciar el término, pero a veces los detalles de lo que realmente implica la compensación (y lo que esta representa para nuestro clima) pueden no estar claros.

¿Qué es la compensación de carbono?

La compensación de carbono se refiere al proceso en el que una organización o un individuo invierte en un proyecto o iniciativa de sostenibilidad para mitigar una determinada cantidad de emisiones de carbono que ha producido, por ejemplo, debido a la quema de combustibles fósiles para electrificar un edificio de oficinas, o por el dióxido de carbono originado por un vuelo.

El proyecto de sostenibilidad puede ubicarse en cualquier lugar del mundo y debe desarrollar actividades como la plantación de árboles para secuestrar carbono o el reemplazo de energía de combustibles fósiles intensivos en carbono por energía eólica renovable. Para proporcionar compensaciones, la actividad del proyecto debe resultar en la reducción de las emisiones de carbono. De este modo, al invertir en un proyecto de este tipo por medio de la compra de bonos de carbono, el comprador contribuye a la reducción de emisiones a escala global. Como consecuencia, dependiendo de la cantidad de bonos comprados, las emisiones de carbono del comprador se “compensan” en el proceso.

La compensación de carbono también crea oportunidades y beneficios más allá del medio ambiente. Es un sistema para crear nuevos mecanismos económicos que apoyan el crecimiento sostenible, al tiempo que proporcionan una solución inmediata para la emisión de gases de efecto invernadero que calientan nuestro planeta.

Beneficios más allá del carbono

El objetivo de la compensación de carbono no es el de pagar para continuar con malos hábitos, ni es un simple intercambio de dinero por una cantidad abstracta de CO2 en un país lejano. Existe un complejo y altamente regulado sistema de estándares para garantizar que los proyectos generen resultados sostenibles tangibles. Los estándares establecen los criterios por los cuales los proyectos son elegidos y evaluados, y difieren en función de que los bonos de carbono sean negociados en el mercado de carbono voluntario o de cumplimiento. Algunos de los criterios que incluyen tienen relación con el tipo de proyecto, el impacto positivo de este sobre las comunidades locales y las reducciones de emisiones adicionales a las que contribuye. [2]

En simples palabras, los estándares podrían definirse como las etiquetas de “comercio justo” o de “producto orgánico” del mundo alimentario. Por ejemplo, los estándares voluntarios como el Voluntary Gold Standard (VGS) y el Voluntary Carbon Standard (VCS) aseguran que un proyecto realmente genere la cantidad de bonos de carbono que dice generar. El Gold Standards for the Global Goals (GS4GG) es una etiqueta adicional que pueden certificar los poryectos cuando cumplen con al menos tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible descritos en la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible.

Por ejemplo, desde su lanzamiento en 2011, el Proyecto Kariba en Zimbabue ha protegido cerca de 785,000 hectáreas de la deforestación y degradación del suelo, evitando que más de 18 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono se liberen a la atmósfera. Al hacerlo, también crea empleos, una mejor atención médica, oportunidades de educación y nuevas fuentes de ingresos para las comunidades locales, mejorando la economía y los medios de vida en el área. ¡Y todo ello es posible gracias a que empresas en el extranjero compran los bonos de carbono de este proyecto! Del mismo modo, el Proyecto de reforestación en Cáceres y Cravo Norte en Colombia ha permitido el retorno de la biodiversidad en suelos históricamente degradados, mientras que el proyecto de Tratamiento de aguas residuales Chorchaiwat en Tailandia mejora la calidad del aire para las comunidades vecinas y utiliza el dinero obtenido de los bonos de carbono para financiar actividades sociales y educativas. 

La compensación: por una cultura de sostenibilidad

A raíz del Acuerdo de París, la opinión pública está cambiando. A medida que los gobiernos se dispusieron a cumplir con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) acordadas en París, las empresas están comenzando a comprender el potencial comercial del cumplimiento. El impulso hacia una economía baja en carbono se está acelerando, y mientras más pronto comencemos a incorporar medidas bajas en carbono en el deber ser de nuestras empresas y en nuestra vida diaria, más rápido podrán verse los resultados económicos de estas soluciones.

Si bien la compensación es una excelente manera de mitigar las emisiones que no podemos evitar (y alcanzar el 100% de neutralidad en carbono de una empresa), hay numerosas formas en las que podemos ser neutrales en carbono en el ámbito individual. Reducir la cantidad de energía que consumimos, comer menos carne o hacer uso del transporte público son solo algunos de los pequeños cambios que podemos hacer en nuestra vida diaria para reducir nuestra huella de carbono. We Act Challenge es una excelente manera de comprender las formas en que las rutinas y los hábitos pueden ser más sostenibles, ya que define una variedad de actividades divertidas que las empresas pueden implementar para lograr instalaciones bajas en carbono.

Al conocer nuestra huella de carbono, reducir al máximo nuestras emisiones y compensar aquellas cuya emisión no puede evitarse por medio de proyectos de alta calidad, podemos generar una profunda transformación. Necesitamos un rápido cambio en el status quo. Por ello, debemos adoptar una cultura de la sostenibilidad y trabajar con urgencia para resolver la crisis climática desde todos los ángulos, utilizando todos los métodos para garantizar un futuro justo para todos.

El reloj está avanzando. ¡Actúa ahora!

[1] Los mercados de carbono existen tanto bajo esquemas de cumplimiento como voluntarios. Los mercados de cumplimiento se crean y regulan mediante regímenes obligatorios nacionales, regionales o internacionales de reducción de carbono. Los mercados voluntarios permiten a las empresas e individuos comprar compensaciones de carbono sin necesidad de adherirse a los mecanismos regulatorios.

[2] Los estándares, por sí mismos, no pueden garantizar la calidad de un proyecto, razón por la cual es necesario hacer un gran trabajo de verificación. Es solo por medio de la validación y verificación de estos estándares que los proyectos pueden ser evaluados de manera confiable. La verificación consiste en el monitoreo periódico de los proyectos en curso y de la evaluación final de estos. El monitoreo asegura que el proyecto cumpla con los objetivos propuestos y funcione correctamente.